lunes, 9 de septiembre de 2013

Mitos urbanos. Hoy: Las leyes de Murphy

Te colgás todo el domingo durmiendo y viendo fútbol y llegada la noche notás que no tenes nada para comer y no te alcanza para pedir una pizza. El almacén de abajo, cerrado. El chino de la vuelta, cerrado. El tranza de la esquina, también cerrado. Todo mal. Así que te aventuras en pos de la supervivencia y caminás esas eternas diez cuadras hacia el hipermercado mas cercano. Procurás apurar el paso para, al menos, tener la satisfacción de llegar antes de las 21hs. y poder comprar un par de birras. Agarrás un changuito y te apresurás metiendo en él cualquier cosa. Tampoco tenés muchas ganas de cocinar, es domingo. Llegás a la cola y notás que no sos el único forro que deja todo para último momento. Mirás el reloj, son 20.48hs. Hay que actuar de manera adecuada para poder escoger la cola más apropiada y llegar a la caja antes de las 21hs así podés comprar las cervezas. Te ponés en esa, la hilera con menos gente, donde cada individuo no porta demasiadas cosas, por lo que se supone, si el mundo fuese justo, sería la hilera más rápida. Pero para tu sorpresa comenzás a notar como la ringlera de tu izquierda, la que parecía eterna e inapropiada, avanza tan rápido que aquel sujeto que se posó en ella al mismo tiempo que vos te colocaste en la tuya ya está guardando la mercadería en su hermosa Surán roja y empezás a notar que la vida se empecina contra vos que es más fácil que darte cuenta que en realidad sos un pelotudo que deja todo para último momento. Lo pensás por unos segundos, ya no quedan muchos minutos (sólo cuatro) y decidís cambiarte a la caja rápida que oh casualidad se vuelve lenta ni bien posas las ruedas de tu chango en ella.

Volvés a casa caliente, sin birra fría. No queda más que alegrarse viendo el programa de Fantino e irse a dormir pensando en que mañana será otro día. Te despertás, caés en la cuenta de que ese día es lunes. Nada está saliendo bien. Y para colmo te engolosinás con la cama, como si esos cinco minutos pudieras saciar la sed de 3,569 horas de sueño que necesitás para dibujar una sonrisa en el primer día de semana, ese al que todo aquel que se jacte de estar vivo (o de ser un ser útil para la sociedad) odia. Pero claro, como cuando uno coloca una pieza de dominó tras otra y da un pequeño golpecillo a la primera desatando así una cadena en la que una tras una las piezas van derribando a quién la prosigue, el levantarse cinco minutos más tarde no hace otra cosa que hacer que salgas cinco minutos más tarde de casa y estés apurado y atrasado para llegar al trabajo. Y justo hoy vienen a inspeccionar el compromiso, la puntualidad y la capacidad de los trabajadores (y sabés que sólo la puntualidad te sostiene en él). El colectivo de las 7.21hs que siempre esperás ya pasó y no sabés muy bien el horario en el que pasa el siguiente. Algo así como diez minutos, y cuando decidís que ya fue, que te tenes que calmar y prendés un pucho. Una pitada y lo ves. Doblando en la esquina el 542 se acerca y con mala cara decidís tirar el pucho. Que desgracia! el colectivo estaba lleno y no te paró. Malditas e inevitables leyes de Murphy!!

No es un astrónomo, ni un astrólogo, tampoco un psicólogo, biólogo o politólogo. No se trata de un sociólogo, un atropólogo o un filósofo. No hablamos de un anestesiólogo, cardiólogo, dermatólogo, endocrinólogo, gastroenterólogo, ginecólogo, nefrólogo, oftalmólogo, oncólogo, proctólogo, traumatólogo, abogado, ni, ninguna clase de doctor. No se dedicó a albañilería, la plomería, la carpintería ni a atender un maxikiosco de esos que abren todo el año. Murphy (no necesariamente Eddie, el actor hollywoodense) es un cínico (por no decir que es un reverendo hijo de puta) que juega con nosotros. Por que ciertamente si él no existiera junto a sus leyes, que a diferencia de otras leyes como las de Newton o de Mendel tienen un carácter azaroso, nosotros, hoy en día, seguramente no seríamos tan pesimistas. Porque las leyes de Murphy la única verdad que nos muestra es la de nuestra negatividad. La de ver el vaso medio vacío. O acaso alguno de ustedes puede recordar en cuántas ocasiones el colectivo llegó justo cuando ustedes llegaron a la parada, o cuando una fila de supermercado que eligieron, aun siendo esta la mas larga, avanzó más rápida que las demás.

Las leyes de Murphy, son esas leyes que uno se cree para no querer notar lo boludo que uno es, o lo no positivo que nuestra sociedad se muestra ante los obstáculos cotidianos. Digale no al pesimismo. Digale no a los lunes!

sábado, 24 de agosto de 2013

Palabras del alma

¿Cuántas veces te despertaste y le dijiste a la persona que cada noche duerme a tu lado Te amo? ¿Cuántas veces se lo dijiste a tus amigos, a tu vieja, a tu viejo, a tu perro, a tu vecino?

Somos una raza muy triste. Un raza muy triste que demuestra con mucho orgullo y sin recelo su odio pero con tanta cobardía el amor. Somos una raza tan triste que si yo dijera Te amo, algo que si bien se puede dar más que por sentado está bueno aclararlo cada tanto, la gran mayoría me miraría raro, con desconfianza y me preguntaría: ¿Te pasa algo? en lugar de darse cuenta lo afortunado que puede ser. Somos una especie tan triste.

Sepa usted, amigo mio, que una vacuna para la tristeza es el amor. El amor por uno mismo, por el otro, el amor que se siente por quienes nos rodean. El amor de un abrazo, un beso o un simple intercambio de palabras que dan cuenta de lo iguales que podemos ser con el otro. El amor sin miedo y cotidiano. El amor. 

Entonces, no olvidemos al despertar cada mañana, que si uno esconde ese amor no puede esperar mas que un día sin amor para dar ni recibir. Un día vacío. Un día muy triste.

jueves, 22 de agosto de 2013

Temazos: En la ciudad de la furia . Soda Stereo

-Antes que anda pido disculpas por la ausencia, es que el blog se había ortivado y no me dejaba ingresar para escribir cualquiera de las boludeses que se me cruzaran por la cabeza. Una vez aclarado esto... -

¿Cómo se es un gran artista? ¿Qué se debe tener para ser considerado uno de ellos? ¿Dónde es que se designan las verdades sobre lo que tiene que tener o no un artista para ser tratado como tal? ¿Por qué se producen abismos gigantes entre dos semejantes a la hora de considerar a Fulano artista o no? ¿Cuándo es que uno logra la consagración de llegar a ser respetado incluso por aquellos que no lo veneran?

No sabría muy bien como contestar esas preguntas pero creo que si algo hace grande a un artista es el don de poder acoplarse a cada momento, saber cómo, qué, dónde, por qué y cuándo cambiar sin perder el ingenio. De por si, por más fácil que parezca, crear un tema que sea eterno es muy complicado y esto es lo que tiene En la ciudad de la furia, la versión en estudio que aparece en el grandioso Doble vida de 1988.


Los años pasaron y el tema no perdió ni una gota de frescura, pero sus compositores, para quienes también pasaron los años, si habían cambiado con el correr de estos. Soda Stereo debe de ser una de esas pocas y peculiares bandas que, a diferencia de otras quienes caducan disco tras disco, son capaces de sacar una producción mejor que otro conforme pasa el tiempo. Se entiende entonces que para 1996 y tras sacar álbumes con un sonidos tan frescos como Dynamo  o Sueño stereo a la hora de hacer su Unplugged (algo así como un acústico para la cadena MTV al que denominaron Confort y música para volar) hayan decido hacer de un clásico como En la ciudad de la furia un experimento como este:


Con la privilegiada Andrea Echeverri, cantante colombiana de Aterciopelado, como voz invitada, Soda demuestra que un músico es arriesgado, que es atrevido, que está dispuesto a sacrificar hasta lo más perfecto sólo para no caer en donde los otros. Y es quizá gracias a ésto que hoy temazos homenajea a esta obra, en particular la versión unplugged, que me parece no sólo mejora la ya excelente versión original del himno porteño, sino que los catapulta a ellos como unos tipos con una gracia indiscutibles a la hora de hacer música.

Pobre de aquellos infelices que no son capaces de apreciarlos por la mera rivalidad que se inventó con otra de las más gloriosas y convocantes Argentina, Patricio Rey y sus redonditos de ricota. Quiero creer que después de esto, si no te gusta la banda, al menos vas a saber respetarlos como se deben y llamarlos Artistas, como bien merecido lo tienen.

jueves, 15 de agosto de 2013

Las pelotas . Máscara de sal (1994)

Desde hace un tiempo, y por una extraña razón la música hispana está llenando de notas mis oídos, mi hogar y todo lugar por el que dejo mi huella. Y son las bandas de acá, nacidas en la patria que también me vio nacer a mi, las que priman. No se trata de nacionalismo, ni patriotismo. No es orgullo por lo de uno, ni mucho menos. Siento más bien que se trata de un reencuentro conmigo mismo, es la búsqueda de empatía, de encontrar gente que cree, piensa, siente y vive cosas semejantes a uno, es esa amalgama entre buscar lo nuevo que puede surgir y lo viejo que me trae excelentes y hermosos recuerdo. De volver un poco a las bases. Y es entonces que desde el barro que les escribo hoy.

Cuántas veces hemos oído eso que uno no debe olvidar el barro que pisó alguna vez. Bien, hoy les traigo parte del mio, de mis orígenes, de esas cosas que quizá, por diversos motivos, ya no disfruto como antes, o al menos creí que no lo hacía, y que han quedado inconscientemente en una parte de mi y que cada vez que salen a la luz provocan algo hermoso, que puede durar sólo lo que dura el disco o a veces hasta semanas, pero que siempre, dure lo que dure, resulta encantador. Porque yo no crecí en un lugar donde uno se pueda topar con mucha facilidad con Arcade Fire, InvisibleKraftwerk, Pixies, Queens of the stone age, The beach boys o incluso Velvet underground (y nótese que he citado bandas con cierta relevancia). Pero es cierto que cuando yo fui adolescente internet no era lo que es hoy -Ojo, haciendo un poco de autocrítica, también puede que yo no haya notado en su momento y allí estuvieron siempre, latentes a mi mirada ciega-.

Después de haber crecido mucho puedo decir con certeza que este lp trae consigo mas sentimientos que grandezas, de esas grandezas eternas, pero en el mundo subjetivo, muchas veces, la gran mayoría de estas, los sentimientos son la verdadera grandeza que perdura y que no estamos frente a un disco que le pueda recomendar a cualquier amigo diciendo Escuchá, es una de las mejores cosas grabadas en la tierra, te va a partir la cabeza, pero puedo compartirlo conmigo mismo y eso es lo que verdaderamente importa. De todos modos, para no tirar abajo a semejante obra, puedo aclarar que no es para nada un mal disco y que tiene ciertos detalles excelentes que antes no había notado y me dejaron bastante boquiabiertos. Por ejemplo en el tema Orugas, como buen ex cabeza de termo, no había dado cuenta los arreglos que la guitarra mete por detrás, casi en silencio, como pidiendo permiso. Había también hecho caso omiso al sentimental solo de trompeta de Si supieras. Y ni hablar de Bwana que es excelente por donde se lo vea. Lo que se llama cortito y al pie. Por su parte la triada Astroboy, Peces y Cabeza de turco le entregan al disco un poco de crítica social, fuerza y ese extraño lado oculto de la banda que aun no logro describir con palabras.

Siempre pasando desapercibida, tanto para las masas -me refiero a que no alcanzó jamas el nivel multitudinario de Los piojos, La renga u algún que otro contemporáneo- como para los críticos mas vanguardistas que los veían como una pobre imitación de Sumo, Las pelotas ha sabido ser para mi el alfa de algo que espero, hasta el día de mi muerte, jamás tenga un omega. Gracias a ellos soy quien soy hoy en día y simplemente por eso magnifico su grandeza. Y los forritos chupa pija (disculpen el vocablo) que se creen superiores por escuchar banditas raras que vengan a lamerme, valga la redundancia, las pelotas!!

Salud!


Máscaras de sal

martes, 13 de agosto de 2013

Instrucciones para cumplir hasta la muerte.

En el acto heroico de pretender superar el inexistente record de Haber quien sube la escalera en espiral más rápido sin romperse la cabeza en el intento por un momento temí por mi vida, y es que fueron mis audaces reflejos de águila quienes me salvaron de lo que seguramente hubiese sido una muerte espantosa y sangrienta. Ya puedo imaginarlo: un ruido inesperado que alarmaría a los vecinos, chocolate repartido por todo el pasillo, las paredes amarillentas enrojecidas, mi cabeza partida a millones de partes, una leve sonrisa de lo estoy haciendo (pero no) en mi para entonces muerta cara, unos ojos saltones abiertos de par en par y la encargada diciendo La puta madre, ahora tengo que limpiar todo de nuevo!.

Y no se crean que uno puede planificar esas cosas. No, no. Con decirles que el día había arrancado perfectamente y sin esos presagios u olores a muerte que uno suele advertir cuando se está por ir. El día empezó con tanta normalidad como es posible por estos lares. Incluso minutos antes estaba deleitando mi mente ante la majestuosidad de preguntarse si uno va a comer para la cena ravioles de ricota y verdura, de jamón y queso o cuatro quesos. Sin mencionar que luego vino la duda de si para acompañar a los elegidos convenía una buena salsa Portuguesa, Bolognesa o Napolitana. Vivir solo no es nada fácil mi buen amigo.

Por eso muchachos, para que no les pase lo que a mi, que vi toda mi vida en un segundo (eso me hace pensar en que o no tengo mucha vida o pienso más rápido de lo que hablo -y mierda que hablo rápido-) les dejo esta pequeña pero elemental guía de como hacer algo tan simple como subir una escalera sin engancharse el dedo gordo y el índice en esa pequeña extremidad que sobresale en el escalón a pisar que nos hace tropezar e ir cayendo de manera fugaz en dirección a otros escalones, o, con un poco más de suerte, al llano, pero no menos doloroso, piso del pasillo.

INSTRODUCCIÓN PARA SUBIR UNA ESCALERA.
Julio Cortázar.
Historias de Cronopios y Famas.
Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se sitúa un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.
Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).
Llegado en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.

jueves, 8 de agosto de 2013

Op Art


Sientes como un leve mareo, sientes como todo da vuelta a tu alrededor. Tus ojos se adormecen poco a poco y sientes como se entrecierran muuuuy lentamente. Mi letra te envuelve y se vuelve cada vez mas pequeña y resuena con mayor suavidad en tu mente. Sientes un eco que te tranquiliza y sigues adormeciéndote poco a poco, cerrando los ojos hasta lograrlo por completo. Estás entrando en un trance. Aun pueden oír mi voz resonando en la nada, dejándote llevar por las palabras. Cuando te lo ordene, cuando chasquee mis dedos te convertirás en mi esclavo e irás rápidamente por el número de cuentas de tus padres y lo escribirás en un comentario bajo este post. Clap!

Nah, mentira! No sos mi esclavo, ni estás adormecido, ni nada de eso. Pude que estés un poco mareado, eso si, es un efecto normal que causan algunos cuadros del Op art. ¿Qué es el Op art? Es una rama del arte, un tanto desconocida que comúnmente suele tildarse bajo el mote de ilusiones ópticas (aunque este sinónimo no es del todo acertado, es mas bien un cuasi sinónimo y/o aproximación). Inventado a fines de la segunda guerra mundial, quienes lo hicieron intentaron modificar el arte abstracto convencional y lograr que este resulte más participativo (inspirados seguramente en el Ready-made de Marcel Duchamps) combinándolo con el concepto antes aplicado en el cubismo: las perspectivas.

Priorizan, en este tipo de obras, el uso de pocos tonos de color -normalmente se utilizan dos, mayormente el blanco y el negro por su contraste ampliando así el efecto a producir-, las formas geométricas, las lineas y los puntos, en su mayoría de modo distorsionado. Este estilo también utiliza muy bien las perspectivas, y utilizan conceptos repetitivos.

Pero no confundamos los términos. No toda ilusión óptica forma parte del movimiento Op art (Optic art, o arte óptico en español) ni todo el op art debe causar ese efecto óptico. Aquí dejaré algunos ejemplos con sus características para poder diferenciarlo como corresponde y lograr una mayor noción del tema.


Este, por ejemplo, un op art clásico, muestra como las formas cuadradas se van modificando: anchando y afinando, creando un efecto de acercamiento y alejamiento. Si uno observa detenidamente el dibujo, notará también, que es que dicho procedimiento de expansión y de contracción se vuelve cíclico, y es capaz de ser repetido interminables veces, no sólo en forma vertical, sino horizontal.


Otra de las clásicas formas de mostrar el op art es mediante el uso del espiral, causando la sensación de profundidad, como si viéramos un pozo, como si el centro de la obra no es mas que la misma pared que uno observa en los extremos pero lejos, muy lejos, tanto que parece que este tubo infinito realmente tiene fin.


Pero si creen que el pop art solo es un arte en blanco y negro y que causa efectos en la visión están equivocados. Con el correr del tiempo, muchos artistas fueron empezando a aburrirse del efecto clásico e intentaron volver a sus inicios. Volviendo al arte meramente artístico, donde no hay efecto, no hay participación del receptor, donde sólo hay una obra que muestra una forma y esta es contemplada en su perfección.


Otros sin embargo, fueron un poco mas allá, imponiendo formas conocidas por el hombre pero sin dejar de lado esa gracia que hace al movimiento.


Y para concluir, están aquellas obras donde se utilizan sombras mas allá de los dos colores clásicos creando espacialidad por sobre la profundidad, mostrando diversas caras y muchas veces formando objetos imposibles de realizar en el mundo tridimensional como lo conocemos.

-No hace falta aclarar que existen muchos conceptos más dentro del grupo y que aquí simplemente se han mostrado algunos arquetipos de este-

Hoy en día el op art es una rama del arte tan simple y cotidiana que es desconocida como tal por mucha gente pero reconocida a simple vista por todos. Muchas de las cosas que nos rodean cotidianamente han utilizado este tipo de pinturas, y se puede observar en indumentarias, logotipos, objetos cotidianos, ambientaciones, el patrón de Moiré, construcciones arquitectónicas o, por qué no, en juguetes (no puedo evitar pensar en op art cuando veo un cubo rubik y viceversa).

sábado, 3 de agosto de 2013

Actitud María Marta . Acorralar a la bestia (1996)

Que lástima tenerte tan lejos Julio, amigo mio, que lástima tenerte tan lejos en un momento tan importante en mi vida a vos que fuiste, sos y serás mi amigo del alma. Que lástima. No te odio por ello, no te odio por nada en realidad, sólo que me gustaría mucho que estuvieses aquí conmigo en este momento. Sé muy bien que no creés en esta clase de compromisos ni tampoco te gusta mucho el lugar en el cual la gente lo ejerce, pero también sé muy bien que, por el amor que nos tenemos, por esa amistad infinita que todo lo rompe entrarías a una iglesia a presenciar mi casamiento.

¿Te acordás del día en el que conocí a Marce? Quién hubiese dicho que todo terminaría así, sabiendo, entre nos, que aquel día todo empezó como una tonta apuesta adolescente, un desafío en realidad, un chiste de mal gusto. Cómo me histeriqueó, ¿te acordás? pero como me enamoró. Es muy loco como me fue conquistando poco a poco y yo, cayendo a sus pies sin más remedios. Y pensar que creía no tenía nada hermoso. Que crédulos eramos cuando jóvenes mi buen Julio, que crédulos. Pensar que en aquellos tiempos mis ojos no presenciaban belleza alguna en ella, y es que es cierto eso que primero todo entra por los ojos, pero bien sabemos que los mismos se pueden adaptar, adiestrar, se pueden moldear conforme estos puedan penetrar la piel, rasgar los huesos y llegar a ese lugar donde sólo unos pocos llegan.

Bueno en fin, la carta en realidad no era para ponerme melancólico ni hablarte de las cosas que ya sabes. Si no amase a esa mujer no me casaría (aun sabiendo que la seguiría amando aunque no nos casáramos, pero bueno, ella quiere hacerlo y no puedo negarme a un pequeño capricho de esa mujer. No puedo). Si no la amase no hubiese estado doce años a su lado. Doce años! como pasa el tiempo ¿no?. La carta en realidad no sólo es una respuesta a la tuya, la cual me hizo llorar con una sonrisa en la boca, ese extraño sentimiento inexplicable que tanto nos gusta, que tanto nos duele, que tanto nos produce que nos confunde. Nos confunde pero nos encantan, porque mientras exista ese sentimiento existirá también nuestro amor. Y quise responderte, no por obligación, no, por Dios, te respondo por gusto, por placer, para volver a sentirnos cerca, porque una carta es algo diferente, nos remite a nuestra juventud, hablar por facebook, whatsapp o twitter a veces se siente vacío. Bah, a mi me parece eso, se siente quizá mas distante que esta distancia que hoy nos aleja mi buen Julio. Esa distancia que con una carta, con una carta a la antigua puede acortarse de manera abrupta. Como las llamadas ¿te acordás cuando en tus primeros días allá en Berlín me llamabas casi todos los días añorando nuestras charlas sobre libros, sobre minas, sobre trabajo y por sobre todo de música?

Pensar que fue la misma música la que nos unió allá por 1996 cuando ambos teníamos cerca de 15 años. Cuando todos estaban escuchando las bandas de moda y nosotros nos encerrábamos en tu casa a escuchar Los Brujos, Babasónicos, Suarez, Peligrosos gorriones, Todos tus muertos, Pez, Cerati y MeleroActitud María Marta y tantísimas bandas más, de acá, de allá y de todas partes. Pensar que por esa banda nos empezamos a hablar, por tu remera de AMM que llevabas al ENSAM. El disco apenas había salido y vos ya con una remera, siempre fuiste un pionero, eh!

Y de eso te quería hablar, de AMM, me acuerdo que al irte muchos de tus discos los vendiste y sabes qué logré conseguir una copia del mismo y quisiera regalártela para que vuelvas a sentir lo que sentiamos por aquellos días, para que sientas de nuevo esos escalofríos que nos causaba escuchar Hijo de desaparecidos con su letra tan fuerte, con ese odio que es increíblemente contagioso y entendible o para que vuelvas a hacer pogo con Disconforme. Para que te rías con Ruby y su letra (pensar que para entonces esa letra era re fuerte!) o notes que en realidad, como con nosotros, con nuestro amor, nada ha cambiado realmente como ya lo mostraba Confusión. También para que recuerdes nuestras sensaciones al ir a bailar tan bien descritas en A mi me rebota a vos te explota o simplemente para volver a escuchar, ese, tu tema favorito Jalai (llamados anónimos) con su cumbia del final que a mi entender es una genialidad que no tendría por qué haber estado allí, pero estaba, y que no hace más que aportar maravilla a un tema que de por si ya es excelente.

Si me pongo a atar cabos, ahora caigo en que este disco no tendrá un nombre muy llamativo, ni una portada agradable pero, al igual que Marcela, lograron enamorarme por lo que su interior contenía y no van a dejar de hacerlo hasta el fin de mis días. Es eso o que quizá no pueda hablar de algo sin recordarla así como también me pasa con vos, que te recuerdo a cada momento.

Saludos desde tu amada ciudad natal, tu amigo por y para siempre, Diego.


Acorralar a la bestia

miércoles, 31 de julio de 2013

Temazos: Flema . Metamorfosis adolescente

Hay composiciones musicales que por mas minimalistas o complejas, largas o cortas, extrañas o clásicas, acústicas o electrónicas, modernas o antiguas que parezcan crean algo en el subconsciente de uno y los convierte al instante en eso que llamamos: temazos. Pueden ser por sus ritmos bailables, por su letra, por sus arreglos, por ser bizarras, por algún solo y/o introducción, por esos escasos pero perfectos diez segundos en los que todo cobra sentido o por qué no, por su sentimiento.

Hay canciones que pueden parecer horribles, desafinadas, mal grabas, mal compuestas inclusive. Canciones que de no ser por ese toque especial serían desterradas y borradas para siempre del planeta. Pero, como en el caso de hoy, esas canciones toman un vuelco de 180º cuando quien las interpreta es quien corresponde que la interprete.

Si yo dijese (y/o usted leyese) Te quiero, te odio necesito tu calor definitivamente tendría un sentido completamente diferente al que tiene esa frase en boca de Ricky Espinosa. Leída incluso, puede que no te haga sentir nada, puesto que esa frase no te identifica o que si te identifique pero que no sea de la misma forma en la que uno pretendió sea tomada a la hora de ser escrita. Por suerte en la música, gracias a alguna divinidad, no sólo se da en eso de que uno toma las cosas como le llegan a uno, sino que uno puede sentir la empatía y ponerse en la piel del emisor. Por lo tanto el sentimiento lanzado por, en este caso, el cantante es parte de uno mismo y para que esto suceda, la voz al mando deberá verdaderamente sentir lo que canta, hacernos creer lo que dice.

La melodía por exacta y atrapante que se muestre, queda a un lado. Muy buena base de bajo batería y muy bien están las guitarras de acordes sostenidos (no de sostenido -#- propiamente dicho, sino de sostener la nota dejando que esta se apague poco a poco quedando como un único sonido flotando en el aire). La voz, esa forma tan sincera de cantar es lo que le da sentido a todo. Y quiero aclarar un punto esencial: si, dije cantar, aun cuando a muchos expertos en la materia les pueda molestar que me refiera así al modo en que Ricky lo hace. Sepan, malditos herejes, que cantar es más que afinar, mucho más. Cantar es amar. Cantar es sentir. Cantar es vivir. Cantar es libertad, esa libertad de poder expresar lo que uno siente sin necesidad de buscar sonar correcto. Y que sonar correcto es, por ejemplo, ésto!



Dentro de un disco llamado el exceso de drogas y alcohol es perjudicial para tu salud ¡Cuidate, nadie lo hará por vos! mejor conocido simplemente como el exceso podemos encontrar muchos de estos temazos (Lejos de tu casaCáncer, El sueño americano o No te dejaré por mencionar algunos) pero creo que es metamorfosis adolescente el que se lleva todas las palmas.

Las drogas, el alcohol, la violencia y el inconformismo por la sociedad y la vida que a uno le toco son los temas preferidos de flema a la hora de tratar temas (muy de los 90) y como son, en cierta forma, de la misma familia, muchas veces se tratan todos los temas en una canción. Pero no en ésta, acá se trata de inconformismo. Mucho inconformismo. Queda claro que al Sr Espinosa no le cabió una mierda lo que fue su transición de su infancia a su adultez y deja bien en claro también que fue por la falta de amor y es ahí donde entonces la frase que mencionábamos en un principio se vuelve fundamental, toma sentido y lo desgarra todo. Aun puedo sentir sin necesidad de oírla como se le parte el corazón. Como se me parte el corazón.

Fue este el tema por el cual empecé a oír flema y es esta misma el caballito de batalla principal para los detractores que pretenden menospreciar a la banda. Así cuando me dicen ¿Flema? que asco, yo sólo respondo Vení nene, el día que vos crees algo con tanto sentimiento como esto hablamos! Creo que el tema es tan emotivo que hasta el mismísimo Kurt Cobain hubiese acabado sus pantalones y querido hacer un cover de él. Ya me lo imagino cantando: revolver, suicidio, la sangre comienza a correr!!

lunes, 29 de julio de 2013

Plegarias nocturnas . Santiago Gamboa

Cada región en el mundo por pequeña que sea tiene algo que la vuelve única, que la identifica y diferencia de cualquier otro lugar dentro del globo. Cosas buenas, cosas malas y cosas irrelevantes. Fernando Vallejos aclara entre lineas en uno de sus libros que nada exporta Colombia mas que droga, no hay mercado extranjero que le proporcione al país la entrada de dolares mas allá del narcotráfico (obviamente que esto no es del todo cierto). Colombia tiene sus contras, como todo/s, y el hecho de ser de los mayores exportadores de narcóticos del planeta es uno que arrastra consigo las consecuencias que los estupefacientes tienen en las poblaciones: pobreza, violencia, inseguridad, robos, muertes, consumo, alcohol, asesinatos, desapariciones, prostitución, impunidad y mucha, pero mucha corrupción. Todo eso es Colombia y así se lo muestra en el libro. Sin miedo, sin rodeos. Pero Colombia, mi buen amigo, tiene ese lado mágico que saben dar las desgracias, esas estrellas brillantes y solitarias de noches negras. Sus escritores, personales y apasionados, nos narran historias tan fuertes como reales. Y nunca dejan de lado ese amor por las letras y la cultura, incluido de manera constante en este ejemplar.

Pareciera un chiste de mal gusto, pero Plegarias nocturnas no sucede precisamente en el país americano. Ninguno de sus personajes principales muestra su presente en Colombia, por el contrario, todo sucede en Asía pero lo que lleva a los hermanos Manrique a este continente es lo importante y todo eso si ocurre en Colombia, en la Bogotá de hace pocos años para ser exactos. Todo tiene lugar en ese periodo en el que Uribe, derechista, presidía el país.Cuando ambos jóvenes cuentan lo que los llevo a la situación actual en la que se encuentran. Cuando ambos cuenta lo que los unió para siempre. Cuando ambos hablan sobre su infancia triste y su aguerrida adolescencia.

-Punto aparte. Si se permite un poco de subjetividad en el texto digo que lo que hace grande al libro, mas allá de esas narrativas descontinuas que entremezclan pasado y presente y ese ininterrumpido cambio de personajes que tanto me agradan (con el agregado de inter-neta, algo que van a entender -o no- a la hora de leer la novela) es que Gamboa es capaz de hacer de una historia simple y cotidiana algo mágico y maravilloso. Una historia que en los papeles no vale dos pesos se convierte en una historia valiosísima gracias a su mano, ya que en otras correría el riesgo de perder ese toque tan especial y volverse un libro insulso.-

Manuel, un estudiante de filosofía que resulta detenido por presunta posesión de drogas en Bangkok (Tailandia) y si no se declara culpable enfrentaría la pena de muerte. El cónsul Colombiano en Nueva Delhi (India) es el encargado de tratar de salvarle la vida y poder hacer que Manuel sea juzgado en Colombia (algo que se dificulta gracias a que Colombia no tiene embajada en Tailandia), pero al conocer la historia del imputado y su inquietud por volver a ver a su hermana Juana el cónsul se involucra en el caso parar lograr el reencuentro de los hermanos a como dé lugar. Plegaria nocturnas, se describe a si mismo: Esto no es una novela negra, sino una extraña novela de amor.

viernes, 26 de julio de 2013

Haz el bien sin mirar a quien (hay que leer)

Existen frases que han trascendido a lo largo de la historia y han llegado a ser de conocimiento popular. Uno puede ir por la vida escuchando a jóvenes y ancianos por igual dictar dichas oraciones, sintiendo empatía con las mismas o, por el contrario, mostrando su desagrado e indiferencia. Hay frases que van y frases que no van con uno. Entre las que no encajan conmigo está esa que anuncia: en esta vida ya nada me sorprende, puesto que si dejara de hacerlo, si realmente nada me sorprendería en esta vida, entonces no vale la pena seguirla viviendo. Y una que si, aunque muchas veces la olvide, es: todo lo bueno tiene algo malo y viceversa.

¿Y a qué va todo esto? ¿Vieron esas señoras pituconas que usan lentes de sol aunque esté nublado, que siempre calzan tacos aunque no estén yendo a trabajar a la oficina, ni saliendo a cenar o tomar algo por la noche. Que visten un paso adelante en la moda, siempre usando marcas carísimas y perfumes importados, que se maquillan aun para ir a la tienda si es que no mandan a su mucama que para eso están. Que se quejan (principalmente hablando de los vagos sin darse cuenta de que vago, según lo dicta el diccionario, es aquella persona sin oficio) de todo pero que no hacen nada, esas mujeres que normalmente están todas operadas, que tienen cara de culo todo el tiempo y nunca parecieran tener buen humor. Esas mujeres extremamente superficiales, que tienen la nariz puntiaguda como si todo el tiempo estuviesen oliendo mierda, esas mujeres que parece te miran desde arriba y de manera despectiva, que son sumamente falsas (o al menos eso aparentan). Esas mujeres que creen que por ser la elite de la sociedad son superiores a los demás (y por consecuente, los demás somos inferiores a ellos)? ¿las vieron? bueno, me paso algo muy loco, lo vi con mis propios ojos y si bien a nadie le importa sentí la necesidad de compartirlo, no sé por qué, ni para qué (ni para quién), pero debía compartirlo, parte de mi así lo solicita y no me voy a rehusar a hacerlo.

Estaba en una librería viendo de comprar algunos libros (vi uno de Laura Restrepo -Delirio- que andaba buscando muy barato y por eso entré. Y si quieren saberlo, si, lo compré junto a otros que no vienen al caso) y cuando estaba por pagar escucho un extraño hay que leer. La frase es cierta y estoy ciegamente de acuerdo con ella -el hecho del qué leer es algo que no se intenta debatir en este caso- pero a lo que me refiero cuando digo extraño es al tono en el que lo dijo la señora (o señorita). Seco, frío, incluso de modo imperativo, un tono que a mi particularmente no me invitaría a leer nada, pero lejos de eso el niño, por suerte, parecía muy entusiasta, al menos así lo demostraba su tono de voz.

La paratextualidad es, en la mayoría de los casos, más importante que la textualidad misma, no importa lo que digas sino como lo digas y este caso no creo que sea la excepción, sólo que algo raro ocurrió. Al girar la vista vi a la mujer, sobria, imponente, irradiando ese no sé que que suele tener la clase alta (o el intento de dicha clase) que tan mal me cae, pero mi sorpresa fue mayor al ver al niño; un niño sucio, descuidado, harapiento, un chico que quizá, por desgracia, tenga mas vitalidad que futuro, un chico que definitivamente no era su hijo, ni su sobrino, ni nadie que esa señora conociera. Nadie que estuviese acompañándola, era un nene que se mostraba contento por los libros que iba a recibir como regalo. Tras ello, la señora nuevamente con un tono asqueroso le decía: hay que leer y el chico entusiasta dijo si, y mañana leo novela como ésta. La conversación continuó un poco, siempre igual de distante pero no importa lo que se dijo, es irrelevante.

Después, al terminar de pagar, la mujer le da los libros sin siquiera voltear su cara para ver el rostro de felicidad que había provocado en el infante que salió corriendo contento de la tienda, no sin antes irse la dama por el otro costado de la misma como si nada hubiese pasado. Todo ese ambiente me resultó por demás extravagante y raro: la forma, las consecuencias, el por qué. Entonces entre a preguntarme: ¿Qué llevó a esa mujer a hacer un gesto tan admirable como ese sin como mínimo mirar a los ojos al niño, sin darle gesto de amor algún, ni siquiera un simple sonrisa? Si parece que uno hace un gesto sin intención, sin ganas, entonces: ¿por qué lo hace? ¿lástima? ¿un lugar en el cielo? ¿algo de culpa? puede ser. Lo que sea que movió a la señora para comprarle al chico un par de libros se debe tomar como el hecho en fin. Muchas veces he juzgado a la gente por su apariencia y si bien este caso me sigue pareciendo por demás extraño la conchetona me dio una buena lección. A pesar de que seguramente la olvide y vuelva a sentir cierta repulsión al ver una de ellas desfilando por la vida sin querer siquiera respirar el mismo aire que los sangre roja no quita que la señora haya procedido como quien dice corresponde, y quién soy yo entonces para poder juzgar la forma en la que lo hizo, siendo que también estaba en el mismo lugar y no realice tan majestuoso acto.

A fin de cuentas ya lo dice el dicho: haz el bien sin mirar a quien. Aunque cuando parezca tener que hacerlo literalmente.