jueves, 22 de agosto de 2013

Temazos: En la ciudad de la furia . Soda Stereo

-Antes que anda pido disculpas por la ausencia, es que el blog se había ortivado y no me dejaba ingresar para escribir cualquiera de las boludeses que se me cruzaran por la cabeza. Una vez aclarado esto... -

¿Cómo se es un gran artista? ¿Qué se debe tener para ser considerado uno de ellos? ¿Dónde es que se designan las verdades sobre lo que tiene que tener o no un artista para ser tratado como tal? ¿Por qué se producen abismos gigantes entre dos semejantes a la hora de considerar a Fulano artista o no? ¿Cuándo es que uno logra la consagración de llegar a ser respetado incluso por aquellos que no lo veneran?

No sabría muy bien como contestar esas preguntas pero creo que si algo hace grande a un artista es el don de poder acoplarse a cada momento, saber cómo, qué, dónde, por qué y cuándo cambiar sin perder el ingenio. De por si, por más fácil que parezca, crear un tema que sea eterno es muy complicado y esto es lo que tiene En la ciudad de la furia, la versión en estudio que aparece en el grandioso Doble vida de 1988.


Los años pasaron y el tema no perdió ni una gota de frescura, pero sus compositores, para quienes también pasaron los años, si habían cambiado con el correr de estos. Soda Stereo debe de ser una de esas pocas y peculiares bandas que, a diferencia de otras quienes caducan disco tras disco, son capaces de sacar una producción mejor que otro conforme pasa el tiempo. Se entiende entonces que para 1996 y tras sacar álbumes con un sonidos tan frescos como Dynamo  o Sueño stereo a la hora de hacer su Unplugged (algo así como un acústico para la cadena MTV al que denominaron Confort y música para volar) hayan decido hacer de un clásico como En la ciudad de la furia un experimento como este:


Con la privilegiada Andrea Echeverri, cantante colombiana de Aterciopelado, como voz invitada, Soda demuestra que un músico es arriesgado, que es atrevido, que está dispuesto a sacrificar hasta lo más perfecto sólo para no caer en donde los otros. Y es quizá gracias a ésto que hoy temazos homenajea a esta obra, en particular la versión unplugged, que me parece no sólo mejora la ya excelente versión original del himno porteño, sino que los catapulta a ellos como unos tipos con una gracia indiscutibles a la hora de hacer música.

Pobre de aquellos infelices que no son capaces de apreciarlos por la mera rivalidad que se inventó con otra de las más gloriosas y convocantes Argentina, Patricio Rey y sus redonditos de ricota. Quiero creer que después de esto, si no te gusta la banda, al menos vas a saber respetarlos como se deben y llamarlos Artistas, como bien merecido lo tienen.

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